Autor: David J. Skinner
Editorial: QVE
Edición: Tapa blanda con solapas
Páginas: 105
ISBN: 9788415546375
Cuatro terribles crímenes, sin relación aparente entre ellos excepto las piezas de ajedrez encontradas en todos los escenarios, harán que tres personas completamente distintas, cada una con su propia motivación, se vean inmersas en una trama más retorcida de lo que podrían haber imaginado.
Andrés Núñez, un inspector de la policía ex alcohólico, se encontrará absorbido por el caso, mientras lucha contra sus propios demonios.
Fernando Roca, el comisario al cargo dentro de la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial, deberá encontrar al culpable antes de que sus superiores decidan usarle como cabeza de turco.
Carlos Sanz, periodista y fotógrafo, estará dispuesto a hacer cualquier cosa para obtener el reconocimiento que, tras muchos años de profesión, está finalmente consiguiendo gracias a los recientes asesinatos.
¿Serán capaces entre todos de descubrir al asesino y detener los horribles crímenes? Y, ¿qué precio deberán pagar para hacerlo?
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La existencia de un supuesto asesino en serie caracterizado por dejar dos piezas de ajedrez en el escenario del crimen unirán a Andrez Nuñez (inspector), Fernando Roca (comisario) y Carlos Sanz (periodista) en su empeño por resolver el caso, cada uno con distintas motivaciones y no siendo ninguno de ellos el culmen de la honestidad.
La novela policíaca no suele ser lo mío pero cuando David se puso en contacto conmigo para ofrecer un ejemplar, no pude decirle que no, su simpatía y su predisposición a recibir cualquier tipo de crítica me conquistaron y, como además es bastante cortita, no perdía nada por echar un ratito con ella y contaros mi opinión. Pues bien, aunque sigo diciendo que la novela policíaca no es lo mío y nunca lo será, leer Los crímenes del ajedrez no me ha desagradado en absoluto.
Andrés, Fernando y Carlos son tres personajes muy singulares, más preocupados en sí mismos que en resolver los asesinatos o hacer el bien a los demás, por lo que consiguen crearnos antipatía desde el primer momento. Pero lo peor y más aterrador es que resultan personajes muy cercanos, podrían ser cualquier policía con el que te cruzas al doblar una esquina o en el bar de enfrente, con todas las miserias que conlleva ser humano a rastras.
La trama, aunque bastante típica, es interesante. Una de esas tramas que siempre funcionan y que te mantienen en vilo en todo momento. ¿Quién será el asesino? Yo he cambiado varias veces la respuesta a esta pregunta a lo largo de las escasas cien páginas y eso es lo que más divertido me ha resultado del asunto.
El estilo del autor es bueno y fluido, no es de extrañar que haya ganado diversos concursos literarios. Se nota que es un tipo que, aunque no sea muy conocido (todavía) ha escrito mucho y que además disfruta haciéndolo, como debe ser.
En fin, una mini novelita policíaca que disfrutaran muchísimos los amantes de este género o cualquier lector curioso al que le haya picado el gusanillo.









